Arthur Gamgee y Benjamin Ward Richardson fueron los primeros en investigar los nitrilos a mediados del siglo XIX, pero no fue hasta 1867 cuando el prestigioso médico escocés Thomas Lauder Brunton, aprovechó las potentes propiedades vasodilatadoras del nitrito de amilo para dilatar las arterias coronarias mejorando la circulación sanguínea para el tratamiento de la angina de pecho. Si presencias un ataque al corazón, no lo dudes, enchúfale al enfermo un popperazo y le salvarás la vida. Después llama al 112 y deja que se encarguen ellos y se lleven la gloria, pero tú y yo sabremos que el héroe que les salvo la vida es ese maravilloso líquido que olisqueamos como fuente extrema de placer


Así que estamos hablando de un medicamento, lástima que no puedas encontrarlo en las farmacia de la esquina. Su efecto de dilatación de las arterias coronarias induce la circulación sanguínea hacia el músculo cardiaco, siendo responsable de miles de vidas salvadas. Es también el remedio más eficiente conocido contra la intoxicación por Cianuro.


También son reconocidas las propiedades del Popper para evitar el envenenamiento por Cianuro. Suerte que Hitler no tenía a mano un bote de Rush cuando el mariscal de campo Erwin Rommel se suicidó con una píldora de cianuro, tras ser descubierta su implicación en el atentado del 20 de julio en contra del Führer. Si el Popper hubiera salvado al famoso Zorro del Desierto, nombre con el que se conocía al mariscal de campo Erwin Rommel, sin duda que el pobre hubiera pasado un mal rato ante el chiquitín del bigotillo. ¿Cómo anula la acción del Cianuro?


Su inhalación provoca hemoglobinemia, es decir, la disolución de los globulos rojos y por tanto el paso de la hemoglobina que contenían al plasma. Ello contrarresta los efectos del Cianuro, pero ojo, debilita la presencia de la Ferritina en sangre, con lo cual necesitas más sangre para transportar la misma cantidad de Oxigeno. Ello generará un aumento importante de la frecuencia cardiaca. No te procupes que es fácil de solucionar, solo tienes que incrementar el consumo de hierro en tu dieta, berberechos y mejillones sobre todo, pero bivalvos en general, y morcilla y demás embutidos ricos en sangre (obvio), las lentejas tienen más fama que hierro. En cualquier caso recuerda que para que el organismo asimile el hierro necesita vitamina C, por lo que te recomiendo un buen zumo de naranja en el desayuno. Para popperos redomados (mea culpa), el aporte de hierro vía dieta puede ser insuficiente, pero puedes adquirir suplementos de hierro en cualquier farmacia por unos Euros y sin necesidad de receta.


Los primeros Poppers eran nitrito de amilo (C5H11NO2), y fueron comercializados por el laboratorio Burroughs Wellcome, que registró la patente obteniendo el monopolio de su comercialización y los consiguientes pingües beneficios. Ganaron millones de dólares con el Popper, y eso que por aquel entonces solo podía obtenerse por prescripción médica. A principios de los sesenta, las tabletas de nitroglicerina desplazaron al Popper de su función farmacéutica, algo que jamás entenderé. Si, parece que son igual de efectivas ante un ataque al corazón, pero no te darán, ni por asomo, esos momentos de placer poppero que te transportarán, según el caso, al mayor de los orgasmos o la más hilarante de las carcajadas


La aparición de las pastillas de nitroglicerina parecía abocar a la quiebra a Burroughs Wellcome salvo que encontraran otra demanda para su producto estrella. Providencialmente le surge otro mercado: El ejército americano andaba a la búsqueda de nuevas drogas con las que entretener y anestesiar a sus tropas en Vietnam, por lo que estaba muy interesados en los nitritos inhalatorios que se sumaron a la marihuana, opio, heroína y anfetaminas que los soldados ya consumían. Así, hasta el final de la guerra allá por 1.975, el ejército de los Estrados Unidos fue su mejor cliente. No me consta que el ejército español haya distribuido jamás poppers entre las tropas, de lo contrario no me hubiera convertido yo en objetor de conciencia, aunque esto de la mili os sonará a los jóvenes Popperos a batallitas de abuelo cebolleta.


Cuando los soldados americanos volvieron a casa, entre sus adicciones varias (Mención para el teniente Dan en Forrest Gump) trajeron el gusto por el Popper, Era legal, barato, fácil de llevar y ya si, se vendía sin prescripción médica…. Hasta que empezaron a llegar los informes de quemaduras en la piel, estados de inconciencia, problemas respiratorios y anormalidades en la sangre, los cuales hicieron que la venta de los poppers fuera restringida. En fin, problemas derivados de un uso irresponsable del Popper, no os alarméis, en la Popperpedia os enseñaremos a disfrutar del Popper sin sufrir esos efectos secundarios.
Burroughs Wellcome prosiguió con su negocio gracias a los veteranos pero se le acabó el chollo del monopolio cuando Clifford Hassing, estudiante de medicina gay, alteró un poco la estructura química de los poppers patentándolo como nitrito de butilo C3H9NO2 y, si alguna vez habéis Popeado Locker Room, saber que los beneficios han ido a manos de sus herederos
Pronto, empresas más organizadas, y no del todo legales a veces, se apropiaron del negocio y realizaron más cambios en la molécula del producto obteniendo el nitrito de isobutilo (C4H9NO2), más tóxico pero mucho más efectivo que el original.
Con el surgimiento de los espacios urbanos gays posteriores a los disturbios de Stonewall del 28 de Junio del 69, los grupos gays fueron vistos como el mercado ideal para el nuevo producto. La Food and Drugs Administration, el organismo estadounidense que aprueba la venta de alimentos y drogas, no dijo ni aclaró nada al respecto y se puso en marcha el acuerdo público no escrito: la distribución sería permitida ya que los poppers circulaban etiquetados como desodorantes de ambientes (aún hoy aparece en su etiquetado el consabido “Room Odorisor”) y eran distribuidos sólo en los espacios gays, quienes, estimulados con el abierto apoyo de las principales publicaciones gays, rápidamente lo incorporaron como parte cotidiana de su vida sexual. El popper pasó a ser parte de la subcultura gay durante los setenta. Esto dio pie a un multimillonario negocio que produjo en un solo año más de cincuenta millones de dólares. El popper se asociaba, publicitariamente, con la masculinidad y la potencia sexual. Incluso llegó a editarse un comic cuyo protagonista era un Popper, aquí tenéis una ilustración de el Capitán Rush.

Un estudio de 1988 arrojó el sorprendente resultado de que el 69 % de los hombres que habían mantenido relaciones homosexuales en el área de Baltimore/Washington D.C. habían consumido Popper alguna vez en su vida, y el 21 % se había empoperado durante ese año. Si damos por bueno el ratio de que el 10% de la población es gay, es decir uno de cada 10, y que de ellos el 69% ha consumido alguna vez Popper, vemos que casi 7 de cada 100 hombres (de Baltimore y Nueva York en el año 88) son popperos, y eso sin sumarnos a los heteros, asexuales, bisexuales, pansexuales…
Otro estudio de 1.987 encargado por el senado de los Estados Unidos arrojó que un 3% de la población de los Estados Unidos había consumido Popper al menos una vez a lo largo de su vida, ahora entiendo lo orgullosos que están los americanos de serlo.


Por último, otro estudio publicado en 2.005 indica que el consumo de Popper entre adolescentes americanos de 12 a 17 años en las encuestas nacionales sobre abuso de drogas en 2000 y 2001 ascendía al 1,5%. Es decir, de cada 100 adolescentes americanos poppean uno y medio, yo empecé bastante más tarde de los 17, pero dado mi consumo debería ser más el uno que el medio.


Eso en los Estados Unidos, en Inglaterra el porcentaje de adolescentes de 16 años que se declaran Poperos es de nada menos que el 20%, Viva la Reina Madre.


Más datos: un estudio y clasificación de Drogas realizado según los daños que causan realizados por consejeros del gobierno británico y basado en pruebas científicas de los daños causados tanto en el individuo como en la sociedad sitúa al Popper entre las menos dañinas. Y una investigación de la Comisión de Seguridad para los productos de consumo estadounidense respecto a las normas de empaquetado de 1.983 afirma que “no hay datos disponibles que indiquen que un riesgo de daño personal o enfermedad por el abuso de inhaladores en espacios cerrados”


A principios de los ’80, con los primeros reportes oficiales acerca del sida, algunos investigadores empezaron a asociar el uso del popper con la supresión del sistema inmune, y es cierto, el sistema inmunológico baja sus prestaciones con el consumo del Popper, pero para eso están los condones ¿no?

 
Finalmente, con el avance de la epidemia del vih, el popper fue retirado de la venta en varios países, pero jamás se hizo una campaña seria explicando sus efectos adversos, y su consumo, si bien ilegal, prosperó una vez pasado el pánico inicial de la epidemia y, aun más, cuando empezaron a aparecer tratamientos efectivos para el vih-sida.
Como todo es un ciclo, el laboratorio original del popper, Burroughs Wellcome, es nuevamente famoso por haber desarrollado el AZT, el primer retroviral efectico contra el VIH
Los poppers son legales en la mayoría de países civilizados como Canada, USA, Reino Unido hasta el pasado año, Holanda o Portugal. De hecho, Un estudio de 1987 encargado por el senado de Estados Unidos y realizado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos encontró que cerca del 3 % de la población total estadounidense había consumido Popper alguna vez